Ignazio no hizo ni una sola mueca mientras Luciana apretaba su mano. Dolía, pero no podría compararse al dolor que ella debía estar experimentando. Además, había sido ella quien no la había tenido nada fácil los meses del embarazo.
Las náuseas habían sido implacables y ella había necesitado tomar algunas medicinas para controlarlas. En el quinto mes, había presentado algunas complicaciones y no le había quedado más remedio que estar en reposo los meses posteriores. Luciana no se había quejado n