La risa cayó de mis labios en oleadas, y me di cuenta de que no me había reído de verdad en mucho tiempo.
Axel se sentó en su asiento, con una mirada perpleja formándose en su rostro mientras me observaba. Era reconfortante saber que el deterioro mental venía de familia, pero no me daba muchas esperanzas para el futuro. Mi risa errática se apagó y me quedé tomando algunas respiraciones profundas.
"Mira, Axel". Me reí, colocando mi mano contra mi boca para sofocar otra ola de risa. "Creo que nec