el hospital hasta la mansión de los Roux no se realizó en una ambulancia, sino en el coche más blindado y silencioso de la flota de Nathan. Larissa El trayecto desde iba sentada en el asiento trasero, envuelta en una manta de cachemir que olía intensamente a Nathan
Madera y ese frío reconfortante que ahora ella buscaba como un ancla. A su lado, Nathan no le soltaba la mano; sus dedos entrelazados eran el único puente entre el trauma del pasado y la incertidumbre del futuro.
Cuando el vehículo c