La brisa de los Pirineos soplaba con fuerza, arrastrando el aroma a tierra húmeda y pino viejo. En el interior de la cabaña, Larissa intentaba concentrarse en afilar una hoja de caza, pero el zumbido de sus propios pensamientos la mantenía al borde de la tensión. La ausencia de Nathan seguía pesando en el ambiente como una losa invisible, un eco constante que su orgullo se empeñaba en ignorar.
De pronto, un gruñido bajo y sordo resonó desde el exterior. No era el aviso distante de Fenris, sino