Amanda avanzaba por las avenidas amplias de París con una determinación que contrastaba con el temblor silencioso que llevaba dentro. Su vehículo deportivo negro un coupé de líneas afiladas, pintura brillante como obsidiana recién pulida y un rugido de motor que parecía contener una furia contenida se deslizaba entre el tráfico como una sombra elegante. Las luces de la ciudad se reflejaban sobre el capó curvado, corriendo en destellos dorados que no lograban borrar la expresión tensa de su rost