Lucía bajaba de la montaña con su pequeño caballete a la espalda, saludando a las abuelas que se encontraba en el camino.
El aire de la montaña era excelente, le había hecho mucho bien, y hasta parecía que sus heridas cicatrizaban más rápido.
Al principio había pensado en comprar una tarjeta SIM y un teléfono al llegar, pero se dio cuenta de que no los necesitaba.
La señal era mala de todos modos, y no tenía a nadie con quien contactar, así que naturalmente lo olvidó.
Al volver a su pequeña casa