La noche después de la exposición, Alejandro llevó a Lucía y a Sofía a cenar a un restaurante.
Mientras conversaban animadamente, Alejandro miró fijamente detrás de Lucía y preguntó: —¿Conoces a esa persona?
Lucía tuvo un mal presentimiento. Al volverse, confirmó que era Mateo.
Sofía también lo reconoció y comentó con desagrado: —Ese señor raro vino antes. Acosaba a mamá, diciendo que se había equivocado y que lo perdonara.
—Y había un niño muy malo, que era grosero.
La niña no entendía la relac