Por razones tanto emocionales como lógicas, Mateo había salvado a Sofía. Como su madre, Lucía debería haber ido a verlo.
Pero no quería.
Camila y Mateo estaban inextricablemente ligados. Si no fuera por él, las cosas no habrían llegado tan lejos.
Sofía, a su lado, entendió su conflicto. Se volvió hacia Daniel: —El señor me salvó. Debo agradecerle. Iré contigo.
Daniel seguía mirando a Lucía con esperanza. Ella desvió la mirada: —Que vaya Sofía. Ella me representará.
Ante eso, Daniel no tuvo más r