Helen seguía perdida en sus pensamientos cuando entró a la ducha. El agua caliente resbalaba por su cuerpo, pero su mente estaba muy lejos de allí.
Moscú… Ella y Ethan… A solas. Las palabras de Zoe resonaban en su cabeza.
“Una habitación de hotel… vodka… y mucha Maroska.”
Helen se mordió los labios, sintiendo cómo el rostro le ardía.
—Maldición. Tengo que parar con esto. Ethan no me ve de esa manera, ama a Miranda y solo somos amigos, ¡nada más que eso!
Pero ¿cómo detenerse cuando, de algún mod