Mientras Ethan entraba con Liam en una reunión que se prolongaría durante toda la tarde, Helen se concentraba en los proyectos del equipo de diseño en su oficina. Sus ojos recorrían las pantallas, analizando cada detalle con precisión, tan absorta en el trabajo que no notó el teléfono sonando.
Cuando finalmente vio la llamada perdida, su rostro se iluminó.
Zoe…
Sin dudarlo, atendió con una sonrisa en los labios y, antes de poder decir algo, escuchó la voz animada de su cuñada.
—¡Hola, cuñadita! ¿Qué te parece almorzar hoy con tu cuñada linda y maravillosa?
Helen rió, negando suavemente con la cabeza. Zoe siempre tenía ese modo espontáneo y ligero que hacía que cualquier día pareciera mejor. Pero, en el fondo, Helen conocía la verdad. Mientras Ethan hacía todo lo posible por mantenerla a distancia, su familia hacía exactamente lo contrario.
¿Y Zoe?
Ella siempre había sido un refugio. La hermana menor de Ethan era la única persona que conocía sus verdaderos sentimientos. La única que sa