Ethan Carter
Ya no sé qué hora es. La verdad es que el tiempo se detuvo desde que salí de nuestro apartamento y estaba vacío.
El silencio allí dentro fue como una cuchilla desgarrándome por dentro. Los cuadros seguían en el mismo lugar. Su perfume aún flotaba en el aire, tenue, casi como un susurro. Pero ella… ella no estaba.
Solo ausencia.
Solo el eco de todo lo que dejó atrás.
Desde entonces no me he detenido. Salí sin rumbo, con el corazón hecho trizas y el alma colgando de un hilo. Tomé el