Silencio..
El autobús avanzaba lentamente por la carretera mientras el amanecer comenzaba a desplegarse sobre el horizonte como una pintura viva. El cielo, que minutos antes era gris, empezaba a tenirse de tonos suaves: naranja, rosado y dorado. La luz se filtraba por la ventana, iluminando el rostro de Liliana de forma delicada, como si el día quisiera darle una bienvenida silenciosa a su nueva vida.
Ella no se movía.
Permanecía sentada junto a la ventana, con la frente apenas apoyada contra el vidrio fr