El amanecer apenas comenzaba cuando el autobús salió de la terminal.
El cielo aún estaba gris.
Las luces de la ciudad seguían encendidas.
Como si la noche se resistiera a irse.
Liliana estaba sentada junto a la ventana.
Su maleta pequeña descansaba a sus pies.
Sus manos estaban entrelazadas sobre su regazo.
El motor del autobús vibraba suavemente.
Un sonido constante.
Hipnótico.
Que acompañaba el inicio de su nueva vida.
Miró por la ventana.
Los edificios comenzaron a alejarse lentamente.
Las c