Hombres..
El autobús se detuvo con un leve chirrido metálico.
El sonido de los frenos se extendió por el aire como un suspiro largo y cansado, mientras el vehículo terminaba de acomodarse en la pequeña estación rodeada de montañas y cielo abierto. El motor continuó vibrando unos segundos más, produciendo ese murmullo constante que acompañaba a los viajeros desde hacía horas.
Liliana abrió lentamente los ojos.
No recordaba haberse dormido.
Pero el cansancio del viaje, el movimiento constante del autobús y