La mañana llegó sin que Luisa hubiera podido dormir del todo. Los primeros rayos del sol se filtraron por las cortinas de su habitación, pintando rayas doradas en las sábanas revueltas. Abrió los ojos lentamente, sintiendo el peso de la noche anterior en los párpados. Su mente seguía despierta, dando vueltas alrededor de la misma idea: la empresa. La oficina de su madre. Las acciones. La promesa que se había hecho a sí misma.
Se incorporó con cuidado. Al otro lado de la cama, Erick dormía profu