La mañana transcurría lenta en la oficina de Damián. El sol entraba por los ventanales, iluminando los escritorios de madera clara. Luisa estaba sentada frente a su computadora, repasando unos documentos que no lograban captar su atención. Su mente estaba en otro lugar. En Erick. En el viaje en auto. En el silencio incómodo que había quedado entre ellos. En la forma en que él la había mirado antes de bajarse.
Damián entró a su oficina con dos tazas de café. Dejó una frente a ella.
—¿Cómo te fue