La mañana transcurría tranquila en la oficina de Damián. Luisa estaba repasando unos documentos, con la mente dividida entre los números de la pantalla y los pensamientos que no la dejaban en paz. Dos meses. Dos meses desde que Erick comenzó a cambiar. Dos meses desde que Damián empezó a investigar la muerte de su madre. Y aún no había respuestas claras.
El teléfono de Damián vibró sobre el escritorio. Luisa levantó la vista. Él tomó el teléfono, frunció el ceño al ver el nombre en la pantalla