El sol de la mañana apenas comenzaba a calentar las calles de la ciudad cuando Luisa se detuvo frente al edificio que había albergado la empresa de Damián Castellanos. No era un edificio imponente como el de su madre, pero tenía una presencia fría y calculadora, como su antiguo dueño. Las paredes de vidrio reflectante devolvían la imagen de la ciudad distorsionada, como si el propio edificio se negara a mostrar su verdadero rostro. Luisa alzó la vista hacia el piso donde sabía que estaba la ofi