91.
— Yo nunca te he mentido. — Te dejé con rabia, Nicolás, pero me parecía muy cínico de mi parte decir justo eso después de que había acabado de confesarle que había fingido ser una persona que no era por varias semanas para prácticamente embocarlo.
Él abrió los ojos hacia mí.
— Déjame dudar de aquella afirmación.
— Lo sé… Sé que puede que ahora pienses que soy una mentirosa, pero aquí están. ¿Quieres verlos? Voy a enseñártelos.
Saqué de mi cartera una fotografía que tenía mía con los tril