88.
Nicolás dio un paso atrás, tropezó contra el mueble y cayó sentado en él. Pude ver cómo abrió los ojos, cómo le brillaron de miedo, de terror. Abrió la boca para decir algo, pero de ella no salió ninguna palabra. Pude verlo confundido y atormentado. Si hubiese tenido las fuerzas en ese momento, estaba segura de que hubiera salido corriendo, pero se quedó ahí, quieto, observándome. Yo apreté con fuerza el pañito que tenía en mi mano con tanta fuerza que las gotas salieron de él, resbalaron por e