Capítulo 97. El Hilo que No se Rompe.
**Alejandro**
Al principio, no supe cuándo empezó a deshacerse todo. No hubo una pelea. No hubo un grito. Solo espacios vacíos donde antes había miradas.
Valentina se levantaba tarde. Se dormía temprano. O no dormía. Yo llegaba con flores, con comida, con ideas, con silencios, y ella... simplemente no estaba.
No físicamente.
Emocionalmente.
—¿Quieres salir? Podríamos ir a Santa Elena, caminar un rato…
—No —decía, sin mirarme—. Estoy cansada.
Y yo también lo estaba. Pero de fingir que podíamos s