Capítulo 95. Donde se rompe el latido.
**Juan José**
Nunca me gustaron las cárceles. No por sus barrotes, sino por el hedor a resignación. Y yo no nací para resignarme.
La sangre se cobra con sangre.
Eso lo aprendí desde niño.
Desde un lugar remoto, con identidades falsas y pasaportes comprados a precio de traición, he visto sus rostros brillar en cada portada. El embarazo, el éxito, la felicidad perfecta. Como si el mundo les debiera redención. Como si no hubieran pisado cadáveres emocionales para construir su idilio.
Valentina Var