Capítulo 29. El Tercer Elemento. Alejandro.
El aplauso cortés se disipó, y el peso de mi papel se posó de nuevo sobre mis hombros. Valeria, impecable y radiante en su vestido color champagne, se acercó para recibir las felicitaciones. Su beso en mi mejilla, casto y público, era la formalidad de nuestra unión. Pero mi mirada, a pesar de los flashes de los fotógrafos y las sonrisas forzadas, buscaba una sola persona entre la multitud. Valentina.
La vi de pie, discretamente alejada, el azul noche de su vestido una mancha oscura y elegante e