Capítulo 30. La llama: Valentina.
La fría luz de la mañana se colaba por mi ventana, pero no lograba disipar el torbellino de sensaciones que me había dejado la noche anterior. El recuerdo del piano, la voz de Alejandro cantando "Sólo para ti", sus ojos grises clavados en los míos... todo eso chocaba con la imagen de Juan José, su risa contagiosa y la facilidad de nuestra conversación. Había una extraña satisfacción en el hecho de haber provocado los celos de Alejandro, en ver esa mirada posesiva en sus ojos cuando Juan José se