Capítulo 21. El Abismo de la Pérdida: Alejandro.
La partida abrupta de Valentina de la cafetería del hospital me dejó con un nudo en el estómago. Apenas pude registrar la mirada de sorpresa de Valeria antes de que toda su atención, como un halcón, se posara en mí. Su mano, fría y posesiva, se aferró a mi brazo, y sus ojos azules, que un momento antes habían derramado veneno sobre Valentina, ahora me analizaban con una frialdad cortante.
"Alejandro," siseó, su voz apenas un murmullo que solo yo podía oír, "explícate. ¿Qué demonios fue eso?”
La