La mañana en las oficinas de Valenzuela Industries era un hervidero de actividad.
Ejecutivos de traje cruzaban los pasillos con portafolios bajo el brazo, secretarias contestaban teléfonos sin parar, y en cada rincón se respiraba la tensión de un imperio en pleno crecimiento. Desde la alianza con Tanaka Industries, el apellido Valenzuela se había convertido en sinónimo de poder, innovación y, sobre todo, respeto.
En la sala de juntas del piso más alto, Nicolás presidía una reunión con los accio