La luz del amanecer se coló lentamente por las cortinas, pintando la habitación de tonos dorados y rosados.
Cristóbal abrió los ojos con la lentitud de quien emerge de un sueño profundo. Parpadeó varias veces, tratando de enfocar la mirada. La cabeza le pesaba, pero no era un dolor punzante. Era más bien una neblina, una sensación de haber estado muy lejos y volver poco a poco.
Entonces la sintió.
Un peso cálido sobre su pecho. Una respiración suave y acompasada que le hacía cosquillas en la pi