El día después del incidente en la azotea fue un torbellino para Nicolás.
No solo había salvado una vida, sino que también había descubierto una verdad que llevaba años esperando. Pero no podía pensar en eso ahora. Mario lo necesitaba. La familia de Mario lo necesitaba. Y él, que tenía el poder y los recursos para ayudar, no iba a fallar.
Después de hacer unos trámites fue a la habitación de la señora. Mario estaba en la habitación de su madre, sentado en una silla junto a la cama, con la cabez