La oficina de Lucas estaba en penumbras cuando Nicolás llegó.
El sol ya se había escondido tras los edificios, y las luces de la ciudad comenzaban a parpadear como pequeños destellos de esperanza en medio de la oscuridad. Pero dentro de esa sala, no había esperanza. Solo furia. Solo preguntas sin respuesta. Solo el eco de una mentira que había durado demasiado tiempo.
Lucas lo esperaba con los documentos sobre el escritorio. Originales, escaneados, ampliados. Todo lo que Maritza había podido co