Capítulo 148: La angustia de una madre.
El hospital olía a desinfectante y a miedo.
Las puertas de la sala de emergencias se habían cerrado detrás de Sofía hace más de una hora, llevándose con ella los pasos apresurados de los médicos, el eco de sus voces dando órdenes, el sonido metálico de los instrumentos que se preparaban para luchar por su vida. Afuera, en la sala de espera, el tiempo se había detenido.
Nicolás estaba sentado en una silla de plástico blanco, con los codos apoyados en las rodillas, las manos entrelazadas, la mira