El sonido del gatillo al activarse resonó por todo el jardín como un trueno en un día despejado.
Fue un ruido seco, cortante, que atravesó el aire como un cuchillo. Los pájaros que cantaban en los árboles alzaron el vuelo en estampida. Los patos del lago huyeron hacia la otra orilla, asustados. Los globos de colores que flotaban atados a las sillas se mecían con violencia, como si ellos también sintieran el terror.
Ana abrazó a sus hijos contra su pecho con todas sus fuerzas. Cerró los ojos. Es