Capítulo 131: Raíces del pasado.
Ana estaba sentada en el sofá, con una taza de té entre las manos, la mirada perdida en el jardín. Desde que descubrió que era adoptada, algo en ella había cambiado. No solo era tristeza. Era una necesidad urgente de saber. De entender. De llenar los vacíos que nunca supo que existían.
Lucía estaba a su lado, con las manos entrelazadas sobre el regazo, los ojos bajos. Sabía que este momento iba a llegar. Lo había temido durante años. Y ahora, no podía evitarlo.
—Mamá —dijo Ana, rompiendo el sil