244. La Pieza que no Encaja
La mañana siguiente a la confesión de la biblioteca y a su pacto de respeto, el aire en la estancia era diferente. La tensión íntima y dolorosa entre Florencio y Platina se había disipado, reemplazada por una energía de enfoque y propósito compartido. Ya no había fantasmas personales entre ellos, solo los fantasmas colectivos de la familia Lombardi, a los que ahora se dedicaban a cazar juntos. Habían aceptado el pasado y, al hacerlo, se habían anclado firmemente en la brutalidad del presente. La