Victoria Vieri se sentía destrozada. Demian Vieri la había humillado, y lo peor, había arruinado a su padre. Todo por esa rellenita sinvergüenza de Valeria, que ahora vivía en una mansión como una reina.
Sentada en un café de lujo, Victoria llamó a la única persona que había mostrado interés tanto en Valeria como en desafiar a Demian: Elias.
Elias llegó, vestido con una elegancia casual, y se sentó frente a ella, con una sonrisa de lobo.
Elias: __Victoria. Es un placer. Pero si Demian se ent