Virginia había pasado todo el resto de la tarde tumbada en su cama mirando al techo y suspirando cada tanto, su mente no dejaba de viajar a ese momento, cuando los expertos labios de ese desconocido poseyeron los suyos con total fervor y experticia. Aquel hombre le había hecho sentir las mejores sensaciones de su vida en tan solo un par de besos y caricias sobre su piel…
Rodó en la cama por enésima vez aferrándose a su almohada ¿Qué era eso que sentía? Dio un grito que se ahogó entre sus sabana