Cuando ese momento especial, pero fugaz, en la vida de ambos culminó, cuando tuvieron que volver de aquel campo de margaritas, y fingir que nada había sucedido, fue cuando el remordimiento se asentó en el pecho del empresario. El tiempo que transcurrió antes de que abandonaran la propiedad, en donde el viejo Germán dudaba sobre aquella oferta todavía más generosa que le presentaron el par de hombres, fue realmente sofocante. Su mirada instintivamente se posaba en esa joven, de mirada tímida y m