CAPÍTULO 82: LA TRAICIÓN MÁS DOLOROSA
Dmitry
El eco de los disparos rebota en las paredes del bunker, pero yo ya no los escucho, no realmente. Todo lo que importa está al fondo, encerrado en una cápsula de extracción genética, conectada a tubos, cables y pantallas: Eden.
Lucho con un asesino de la Triada, uno de los perros de Zhao. Es rápido y preciso. Entrenado con los mismos métodos que me forjaron a mí. Golpea con técnica, no con rabia. Es una pelea limpia, en apariencia, pero cada uno de nosotros sabe que el que pierda no volverá a levantarse. Siento el filo de su cuchillo rozar mis costillas y no me detengo. Lo devuelvo con un rodillazo al estómago y una llave que le parte el brazo, él grita, yo no.
Cada segundo que paso peleando con este bastardo es un segundo que Eden sigue atrapada, drenada y expuesta. No sé si el proceso ha terminado, no sé si su cuerpo podrá soportar tanto tiempo conectado, y lo único que me mantiene en pie es la furia por lo que le han hecho, por lo que yo