Susan no respondió. Ni siquiera levantó la vista para mirarlo.
Al darse cuenta de que ella no quería hablar más, Tayler decidió marcharse.
Durante los días siguientes, Tayler se comportó de manera muy diferente. Comenzó a preocuparse por Susan y le enviaba mensajes día y noche para preguntarle cómo estaba.
También descubrió que Susan ya no usaba el reloj que él le había regalado. Entonces empezó a comprarle más cosas: pulseras, tobilleras, collares y todo tipo de joyas.
Pero Susan nunca usó nin