—¡Ayuda! ¡Ayuda! ¡Por favor, perdóname!—
Andrew gritaba desesperadamente mientras suplicaba clemencia.
Sin embargo, Stefan parecía una bestia salvaje fuera de control.
Le agarró un brazo y lo retorció con violencia.
El grito de dolor de Andrew resonó por toda la sala privada.
La mirada de Stefan era fría y aterradora.
Parecía dispuesto a acabar con él.
Tras golpearlo durante varios segundos más, dijo con voz glacial:
—¡No vuelvas a tocarla con esas manos sucias!
—¡Stefan! ¡Stefan! ¡Cálmate!— Jo