—Una pastilla es para ayudarte a recuperarte. Este medicamento apenas tiene efectos secundarios. Confía en mí.
—Yo...
Susan seguía negándose a tomar la medicina. No pensaba aceptarla. Sin embargo, Stefan también era obstinado.
Al no encontrar otra forma de evitar que siguiera insistiendo, Susan rodeó el cuello de Stefan con los brazos. Bajo la mirada sorprendida de él, se refugió en su abrazo. Un ligero rubor cubrió sus mejillas mientras decía:
—No quiero tomar la medicina. Por favor, no me obl