El contrato con Distribuidora Helios valía cuatro millones y medio.
Lo habíamos negociado durante tres semanas. Era el más grande de los que traía la antigua empresa McKenzie: Helios distribuía en diez países y su firma significaba presencia continental, no solo local.
Lo perdimos en diecisiete minutos.
Así de preciso fue el tiempo que tardó el representante de Helios en llamar para informar que rescindían el acuerdo, citando una cláusula de confianza comercial que ninguno de mis abogados había