El miércoles por la noche, Diana llegó al café veinte minutos antes de lo acordado.
Era un local pequeño en la zona norte de la ciudad. Seis mesas. Luz tenue. El tipo de sitio que existe en todas las ciudades sin que nadie lo recuerde específicamente porque nunca tiene nada que lo distinga. Marcos lo había elegido por las dos salidas, las cámaras del edificio de enfrente, y la ausencia de callejones sin salida en el radio de doscientos metros.
Diana se sentó en la mesa del fondo.
Pidió café.
No