Las veinticuatro horas pasaron en cuarenta y dos.
Marcos me llamó a las siete de la mañana del segundo día.
—Tenemos confirmación.
No dije nada.
No necesitaba preguntar qué confirmaban.
—El archivo señuelo fue accedido a las once y cuarto de la noche. Cuarenta minutos después, un servidor en Malta recibió una copia cifrada del documento. —Una pausa breve. —El servidor en Malta está en la lista de infraestructura que rastreamos la semana pasada como parte de la red de Harold.
Cerré los ojos un s