El prospecto llegó el martes por la tarde.
Dieciséis páginas. Estructura corporativa, líneas de negocio proyectadas, capital inicial, consejo directivo propuesto, política de gobierno corporativo. Carolina lo había trabajado con la precisión de siempre. Yo lo había revisado tres veces antes de enviarlo.
Se lo mandé a Valentino a las seis de la tarde con una sola línea de acompañamiento: El prospecto que pediste.
No respondió hasta las diez de la noche.
Cuando llegó al salón, donde yo leía con l