Rudolph se acercó cuando la recepción ya estaba vaciándose.
Era el momento que él había calculado, o el momento que simplemente se había producido porque los momentos de ese tipo no siempre se calculan sino que llegan cuando la densidad de personas ha bajado suficiente para que una conversación privada sea posible sin que la observen quince personas al mismo tiempo.
Me encontró junto a la mesa donde habían dejado las últimas copas de la noche.
Valentino estaba en el otro extremo de la sala, ter