LUKE
Me revuelvo en la cama por enésima vez, mirando el techo como si fuera a darme las respuestas que busco. El reloj marca las cinco y media de la
mañana y yo llevo horas dando vueltas a la misma idea. Joder, ¿en qué momento me he vuelto tan indeciso?
Cierro los ojos y veo la cara de Sofía, vulnerable y derrotada, cuando la dejé en su habitación anoche. Algo se remueve en mi pecho, una mezcla de culpa y algo más que no quiero nombrar.
«A la mierda», murmuro, levantándome de un salto. He t