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—El que Jax llegue, según tus cálculos, en diez minutos, no quiere decir que no puedas salir de la habitación para recibirle —me decía Samay. 

Desde que Jax me había llamado había estado guardando la poca ropa que Ryan me había llevado en mi maleta, esperaba poder volver al ático una vez llegara. También rezaba por que Sterling no la liara...

—Lo sé, pero quiero estar bien para cuando &e

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