Mundo ficciónIniciar sesiónANDRA
No estaba nerviosa, solo me sudaban las manos, el corazón me latía a mil por hora, sentía naúseas... ¡Joder, me casaba por fin!
Diez años, diez años habían tenido que pasar para que Jax y yo nos encontrásemos en aquella iglesia pequeña. A penas llegábamos a las veinte personas, toda la prensa y periodistas de revistas esta







