POV SOPHIE ANDREWS
Hay secretos que pesan como piedras, pero hay otros que, al descubrirlos, te dan alas. Estaba pegada a la puerta del despacho de mi padre, Arthur, conteniendo la respiración hasta que mis pulmones ardían. A través de la madera maciza, su voz y la del primo Jesse llegaban como ecos de una realidad prohibida.
«Si Valentina es mi sangre, quiero protegerla... Sophie y ella son hermanas».
La frase de Arthur resonó en mi cabeza como una campana. No era una mancha. No era un error.