POV VALENTINA
El hospital tenía un sonido propio: el zumbido constante de las máquinas, el roce de los zapatos de las enfermeras contra el linóleo y el latido desbocado de mi propio corazón. Estábamos suspendidos en el tiempo, en esa zona gris donde la vida y la muerte negocian los términos de una tregua. Tenía las manos limpias, pero todavía podía sentir el calor viscoso de la sangre de mi madre en mis dedos.
Jesse me rodeaba con sus brazos, su cuerpo actuando como un muro contra el que yo pod